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sábado, 2 de abril de 2011

Contornos

Una vez mezcladas las causas y los estilos, permanecen en la incertidumbre de un futuro que sin saber motivos más allá de los generados para devastar el propio acontecer, se quedan varados en la necesidad de cuestiones que al no tener respuesta, desaparecen dejando un profundo olor fétido en las aceras de las casas habitadas por falsos argumentos y necesidades de reconocimientos. Todo es confuso: Las paredes cortas y las tardes rojas, las pastillas derretidas en las escaleras en las que sólo puedes bajar, y aferrarte a subir como si no fueran artificiales, expulsándote fuerte y sin calma. El viento quieto invitándote a bailar con él, saliendo a correr para atrás, siempre para atrás, con las manos alzadas al cosmos y los pies enterrados en tierra gruesa y negra. Batallando con la luz y el canto de las gaviotas, observado despacio el contorno que se infiltra a través de espasmos dentro y fuera del cuerpo que una vez sin nombre ni número adquiere medida para todo y por lo mismo, sin caber en ningún lado. Esta sería entonces la composición perfecta de un día que sin llegar, está siempre presente y camina de la mano junto a la levedad de las cosas que jamás se resuelven y por tanto, se congelan en la incapacidad de abrir fortalezas dentro del océano.

domingo, 27 de febrero de 2011

El Grado Cero de la Voz.


Se enciende la máquina, se ajustan las marchas, se calientan los motores y comienzan a caminar por senderos separados que en el punto más oscuro de tan desierto paisaje retoman su encuentro, se cruzan sin dejar huella, sin embargo, se apoderan heridas profundas, nunca resueltas, se dan muerte, siendo fuertes y dolorosas, dejan firma que penetra las entrañas, y las palabras haciendo pirámides junto a las ideas truncadas por la asfixia que genera su propio pensamiento, todo aquello filtrado en el remolino de lo inesperado, de lo jamás buscado sin embargo puesto en pie bajo el signo de lo grotesco, queriendo hacer de un azulejo múltiples pedazos de piedad, sueltos en el asfalto caliente que soporta los pies de aquellos seres perdidos en la velocidad de las noches, aplastadas por los propios deseos inconclusos, pidiendo respuestas a cosas inexplicables con costales llenos de culpa que protestan el propio sentimiento y lo rechazan haciendo las mismas cosas pero siempre con un sentido distinto, jamás lo mismo, siempre más igual a menos. Disparando ansiedad, generando límites y rompiendo sus propios esquemas, alejándose del frío para internarse en la penumbra que asusta hasta a las criaturas más fuertes, dejándolas en el sitio menos anhelado: La soledad absoluta que viene y va como la sangre por las venas de un cadáver en el momento supremo de putrefacción. Y las miradas derrumbadas jamás comprendidas perdiéndose en el grado cero de la voz.

viernes, 21 de enero de 2011

La falsa perspectiva


No fue la lente la que estaba en equivocada posición respecto a esta construcción, de hecho el título no tiene nada que ver con que tan inperfecta es la imagen, sino todo lo que podría significar.